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El Ángel Azul

17 de septiembre de 2010

¿Acaso el sexo fuerte es el masculino? No comparemos fuerza con fortaleza, de la cual nos han enseñado mucho las mujeres. Fuertes acaso somos en muchos casos, pero así mismo muchas veces podríamos no mostrar la suficiente fortaleza para saber discernir entre sentimientos y convicciones. Un ejemplo muy decidor tenemos en una vieja pero muy buena película de los años 30, época en la que el expresionismo tuvo como su mejor representante a “El Angel azul”.

El film “El ángel azul”, basado en la novela “El Profesor Unrat” escrita por Heinrich Mann, nos da a ver la degradación absoluta del ser humano, la pérdida de su honor y respeto, cuando nos muestra la historia de un severo profesor de literatura, Immanuel Rath, un solterón conservador, muy respetado por todos y como era lo de la época, muy moral en cuanto a las costumbres. Este profesor reprende a sus alumnos por tener fotos de una cabaretera, Lola-Lola, muy conocida por sus encantos y que trabajaba en el cabaret “El ángel azul”. En afán de regañar a sus pupilos un día decide visitar aquel lugar, ganando con ello solamente demostrar su sobria figura de hombre autoritario y reservado que cae humillado por la vana obsesión amorosa y atracción sexual, hasta convertirse en un lánguido y vejado payaso, tal como su predecesor sentimental (el payaso que deja ver esa misma figura en las primeras escenas). Lola-Lola con sus encantos atrapa al profesor, quien empieza a frecuentar el espectáculo dejando poco a poco su trabajo y sus ideales; hasta que es posteriormente expulsado del plantel donde llevaba a cabo sus labores cuando decide casarse con Lola.

Realismo Mágico: Gabriel García Márquez

16 de septiembre de 2010

Gabriel García Márquez es, en la actualidad, uno de los escritores de habla hispana más importantes de la historia; su obra significó la consolidación de un estilo latinoamericano de narrar que se expandió por el mundo entero; se lo reconoce como uno de los creadores del Realismo Mágico, manera diferente de contar la realidad a través de la literatura. Por todo esto, resulta inevitable preguntarse acerca de la importancia que tuvo su irrupción en el universo de las letras, en lo que significó un antes y un después de la narrativa de esta parte del continente.

En Crítica y ficción, Ricardo Piglia define a la ficción como la posibilidad de hacer creer; es decir, los relatos producen efectos y generan sentidos que, muchas veces, toman la apariencia de verosímiles. La verdad es una construcción y, por ende, toda verdad es, en definitiva, una ficción. La literatura, en este sentido, es una forma peculiar de comunicación humana; su singularidad está dada en el hecho de que se vale de las palabras y las letras, en un sentido estético, para dirigirse a un receptor universal. La literatura no puede desprenderse del contexto histórico en el que se manifiesta, por lo que sus obras reproducen una manera de percibir el mundo que aporta nuevas visiones o reafirma viejos conceptos en los lectores que se apropian de ella.

El surgimiento de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez significó el estallido del boom de la narrativa latinoamericana, que se modernizó y alcanzó reconocimiento universal. Una realidad propia y diferente se postulaba desde estos relatos. A la par, un fenómeno comercial se expande y amenaza con minimizar sus aportes en la percepción del mundo y convertirlos en meros objetos de consumo. Hoy, a cuarenta años de la novela cumbre del escritor colombiano, resulta interesante analizar los significados y cambios que implicó la aparición de su obra en un contexto específico. A lo que se apunta, es a observar como la ficción del colombiano ayuda a comprender mejor nuestros imaginarios a través de la yuxtaposición en el relato de la verdad institucionalizada con el mundo de lo maravilloso y lo mágico. Para realizar esto, miraremos de manera crítica distintos periodos de la vida de García Márquez que nos permitan comprender mejor sus narraciones y ponerlas en relación con el concepto de Realismo Mágico y sus aportes en el campo de la literatura.

Realismo Mágico

Hablar del realismo mágico sin nombrar a Gabriel García Márquez, sería como pretender contar la historia del cristianismo sin hacer mención de Jesús; la novela Cien años de soledad del escritor colombiano se convirtió en un hito y en un símbolo dentro de la cultura latinoamericana, a la vez que prendió la mecha del boom de la literatura de esta parte del continente que expandió su onda radiactiva por el resto del mundo.

Lo dijo en el prólogo de su novela El reino de este mundo, publicada en 1949, y a partir de ahí los críticos lo empiezan a tomar como concepto analítico. Pero sin dudas, su importancia como corriente en la narrativa universal le será dada a partir de la irrupción de los Buendía y la incorporación de Macondo como un lugar recóndito en donde lo extraordinario ocupa un lugar importante.

Éste género de ficción, que se cultivó en Latinoamérica durante la segunda mitad del siglo xx, funde la realidad con elementos fantásticos, generando una transformación de lo común y cotidiano en una vivencia que incluye experiencias "sobrenaturales" o “fabulosas” que los personajes asumen como parte de lo habitual. Cien años de Soledad, es un claro ejemplo de como el autor concibe la situación de nuestro continente diversa de la europea, con una legalidad propia que contraría la lógica occidental, al presentar aspectos sorprendentes y milagrosos que sólo adquieren sentido en el universo americano.

El Realismo Mágico surge en un momento en que la tecnología parecía pronta a acabar con la superstición. Las dictaduras encerraban a la palabra y la hacían caminar en redondo por habitaciones estrechas. Cuando la verdad parecía imponerse a través de la ciencia y de la fuerza surge la voz que dice las cosas como son sin dejar de lado las otras voces, la de los fantasmas que sobrevuelan por las calles y nos cuentan sus historias.

Conclusiones

García Márquez, a través del realismo mágico, logra romper con visiones hegemónicas que intentan lograr una homogenización de la vida mediante una explicación racional y científica de la realidad.

El boom de la narrativa latinoamericana, más allá de abrir puertas a numerosos escritores de la región y ser todo un éxito económico, implicó que las problemáticas de este continente fueran puestas de relieve y descriptas como parte de la naturaleza propia de las relaciones sociales cotidianas de muchos de sus habitantes.

La particularidad del realismo mágico consiste en el modo de contar ciertos hechos fantásticos que, desde el punto de vista de ciertas culturas, se los considera como normales. García Márquez dijo: “Mi problema más importante era destruir la línea de demarcación que separa lo que parece real de lo que parece fantástico. Porque en el mundo que trataba de evocar, esa barrera no existía”.

Toda verdad no es más que una construcción. Vivimos en un mundo en que las ficciones parecen legalizarse a través de explicaciones racionales. Pero, sin embargo, todavía existen otras ficciones; aquellas que surgen de la nada y nos dicen que hay otras formas de entender la realidad, que las maneras de percibir el mundo son disímiles y que resulta una tarea totalizadora intentar universalizar las ideas.

Un señor muy viejo con una alas enormes

15 de septiembre de 2010

La realidad es la existencia real y efectiva de algo. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio que es la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes o palabras escritas las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.

Realidad y fantasía del cuento: “Un señor muy viejo con una alas enormes”

En su cuento “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, Gabriel García Márquez, utiliza el realismo mágico para mostrar cosas que caen en la fantasía. El sólo hecho de comenzar el cuento con la aparición de un ángel, da muestra de la ilusión, además se dan eventos ilusorios cuando vienen “en busca de salud los enfermos más desdichados del Caribe”: una mujer que había contado todos sus latidos desde que era una niña y ya no le alcanzaban los números, un hombre atormentado por el ruido de las estrellas, un sonámbulo que deshacía las cosas que en el día había construido y más.

En el cuento también se reflejan situaciones reales que se ven en la sociedad, entre ellas los dogmas de la iglesia, como el representante de la iglesia, padre Gonzaga va para examinar al supuesto ángel que más tenía parecido a gallinazo y por eso destaca el absurdo de la situación, sin razón o intentos de comprender la situación. Cuando “el padre Gonzaga entró en el gallinero y le dio los buenos días en latín.  El párroco tuvo la primera sospecha de impostura al comprobar que no entendía la lengua de Dios ni sabía saludar a sus ministerios.”  El padre no pude creer que el ángel sea de Dios.  Él solamente tiene las reglas de la iglesia y no tiene el deseo de desafiar sus creencias.  La apariencia del ángel no cumple las imágenes de ángeles de la iglesia y nada de su naturaleza miserable estaba de acuerdo con la divina dignidad de los ángeles.”  Los comentarios de padre Gonzaga simboliza lo ridículo de los dogmas de la iglesia y la manipulación del padre al tratar de controlar las opiniones de la gente; pero la curiosidad de la gente pesa más que la insistencia del padre.  A través de esta situación, Márquez crítica las dogmas de la iglesia porque, primero no permiten ideas, cosas o situaciones nuevas y segundo, porque nadie se preocupa con las opiniones de la iglesia en cuanto al fenómeno del ángel porque para ellos, solamente es algo para el entretenimiento y el lucro.

El realismo mágico

El realismo mágico, es una característica propia de la literatura latinoamericana de la  segunda mitad de siglo XX  que funde la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente discordancia. El reto que esto supone para la noción común de la “realidad” lleva implícito un cuestionamiento de la “verdad” que a su vez puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones, la autoridad de la propia obra literaria.

Si bien esta tendencia a fundir lo real con lo fantástico ya existía en las obras de novelistas de todos los tiempos, principalmente en escritores como François Rabelais y Laurence Sterne; otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas del ruso  Vladimir Nabokov o del alemán Günter Grass.

Pero el realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como Los pasos perdidos, los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosna y, sobre todo, Gabriel García Márquez. Las novelas de este último, Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) y Crónica de una muerte anunciada (1981) siguen siendo obras notables del género.

Fuera del continente americano el realismo mágico ha influenciado, al decir de algunos críticos, la obra del italiano Italo Calvino y del checo Milan Kundera, así como en el inglés Salman Rushdie.

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