Un señor muy viejo con una alas enormes

| 15 de septiembre de 2010

La realidad es la existencia real y efectiva de algo. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio que es la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes o palabras escritas las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales.

Realidad y fantasía del cuento: “Un señor muy viejo con una alas enormes”

En su cuento “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, Gabriel García Márquez, utiliza el realismo mágico para mostrar cosas que caen en la fantasía. El sólo hecho de comenzar el cuento con la aparición de un ángel, da muestra de la ilusión, además se dan eventos ilusorios cuando vienen “en busca de salud los enfermos más desdichados del Caribe”: una mujer que había contado todos sus latidos desde que era una niña y ya no le alcanzaban los números, un hombre atormentado por el ruido de las estrellas, un sonámbulo que deshacía las cosas que en el día había construido y más.

En el cuento también se reflejan situaciones reales que se ven en la sociedad, entre ellas los dogmas de la iglesia, como el representante de la iglesia, padre Gonzaga va para examinar al supuesto ángel que más tenía parecido a gallinazo y por eso destaca el absurdo de la situación, sin razón o intentos de comprender la situación. Cuando “el padre Gonzaga entró en el gallinero y le dio los buenos días en latín.  El párroco tuvo la primera sospecha de impostura al comprobar que no entendía la lengua de Dios ni sabía saludar a sus ministerios.”  El padre no pude creer que el ángel sea de Dios.  Él solamente tiene las reglas de la iglesia y no tiene el deseo de desafiar sus creencias.  La apariencia del ángel no cumple las imágenes de ángeles de la iglesia y nada de su naturaleza miserable estaba de acuerdo con la divina dignidad de los ángeles.”  Los comentarios de padre Gonzaga simboliza lo ridículo de los dogmas de la iglesia y la manipulación del padre al tratar de controlar las opiniones de la gente; pero la curiosidad de la gente pesa más que la insistencia del padre.  A través de esta situación, Márquez crítica las dogmas de la iglesia porque, primero no permiten ideas, cosas o situaciones nuevas y segundo, porque nadie se preocupa con las opiniones de la iglesia en cuanto al fenómeno del ángel porque para ellos, solamente es algo para el entretenimiento y el lucro.

El realismo mágico

El realismo mágico, es una característica propia de la literatura latinoamericana de la  segunda mitad de siglo XX  que funde la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente discordancia. El reto que esto supone para la noción común de la “realidad” lleva implícito un cuestionamiento de la “verdad” que a su vez puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones, la autoridad de la propia obra literaria.

Si bien esta tendencia a fundir lo real con lo fantástico ya existía en las obras de novelistas de todos los tiempos, principalmente en escritores como François Rabelais y Laurence Sterne; otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas del ruso  Vladimir Nabokov o del alemán Günter Grass.

Pero el realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como Los pasos perdidos, los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosna y, sobre todo, Gabriel García Márquez. Las novelas de este último, Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) y Crónica de una muerte anunciada (1981) siguen siendo obras notables del género.

Fuera del continente americano el realismo mágico ha influenciado, al decir de algunos críticos, la obra del italiano Italo Calvino y del checo Milan Kundera, así como en el inglés Salman Rushdie.

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